Primer grado de Reiki Tradicional Usui

Como te prometí en un post precedente, te presento hoy una serie que vendrá a explicar los diferentes grados Reiki y mis experiencias alrededor de las iniciaciones.
En el grado Reiki I  el terapeuta Reiki recibe de manera simbólica del Maestro los 3 símbolos “redescubiertos” por Usui, que pertenecían a un código completo destinados a la sanación y la elevación espiritual. Tras la iniciación, se es capaz de ofrecer Reiki a otros y a uno mismo. La auto-terapia es una de las ventajas más atractivas del Reiki.
Los símbolos son “impuestos” o “despertados” en las manos y en el chakra corona del iniciado por el maestro mediante un ritual. Dicho así parece cosa de magia… Sin embargo, el “ritual” es bien sencillo y se parece a una simple meditación, realizada en la compañía del maestro. De hecho, se dice que lo que se hace es “reconectar” a la persona con este potencial latente en todo ser humano.
Yo en seguida “conecté ” con la maestra que me inició en primer grado, Montse, a quien estoy muy agradecida. Enfermera de profesión y posteriormente formada en medicina china, nos decía que había practicado numerosas terapias de origen oriental, pero ninguna se había revelado tan potente y a la vez tan sencilla como el Reiki. Su marido, un empleado de banca, se inició también con nosotros en primer grado.
La enseñanza tradicional Usui no permite que el iniciado conozca la forma de los símbolos en el primer grado, pero éstos se dan por “incorporados” en los chakras de las manos del terapeuta desde el primer momento. De hecho, gran parte del seminario de fin de semana que realicé se basó en practicar la imposiciones y en despertar la sensibilidad de nuestras manos.
Fue muy impactante para mi descubrir ese calor emanando de las palmas y el hormigueo característico del Reiki en seguida de la iniciación. Durante aquel fin de semana, también perdí el pudor de ofrecer contacto físico y recibirlo… Una parte de mi siempre había sido reacia a este intercambio gentil y social en los primeros encuentros -abrazarse, darse un beso, tocar el hombro, rozar la mano…- y el Reiki me sirvió para aceptar este medio de comunicación humano que en ocasiones evitamos.
Reiki 09
Foto de Lucía Molina
La primera iniciación Reiki tiene un efecto variopinto sobre quienes la reciben. Hay quienes tienen reacciones físicas, otros emocionales… Jamás son perjudiciales y parecen responder a algún tipo de “reajuste” en nuestro sistema energético.
La imposición de manos se realiza en sesiones que pueden ir de media hora a una hora, más o menos, aunque también se pueden hacer sesiones más rápidas. El terapeuta no transfiere su energía personal, sino que actúa de canal de la energía, el Ki, que según la filosofía budista pertenece al Cosmos.
Razonar la manera en que el Reiki actúa sigue siendo tarea ardua y todo un misterio. Como terapeuta  y como paciente, el Reiki de momento sólo es accesible desde la experiencia. A pesar de ello, conozco a terapeutas que están en la vía de la investigación científica sobre el Reiki. Una de mis maestras colabora con un eminente neurólogo en el Hospital Clínic de Barcelona, con grupos de pacientes que han sido tratados de diferentes afecciones cerebrales y que reciben Reiki en el post-operatorio. Estoy segura de que no pasarán muchos años hasta conocer más sobre el modo en que este ayuda a aliviar dolores, mejorar procesos de recuperación en traumatismos, o simplemente contribuir a un estado de ánimo relajado que contribuya a la sanación del paciente antes o después de una intervención quirúrgica.
La práctica del Reiki está desligada de cualquier sistema de creencias, religión o dogma. Y al mismo tiempo, supone una especie de “regla de vida”, que se asume naturalmente tras meditar sobre Los Principios Reiki atribuidos al propio Mikao Usui. Estos principios se transmiten en el primer grado y pueden tomarse como una sencilla práctica espiritual diaria:
Sólo por hoy daré gracias por mis muchas bendiciones.
Sólo por hoy, no tendré preocupación.
Sólo por hoy, no tendré ira.
Sólo por hoy, llevaré a cabo mi tarea con honestidad.
Solo por hoy, tendré piedad ante mi prójimo y ante todo ser vivo.
Recuerdo los días posteriores a mi iniciación con cariño e ilusión. Sentía algo dentro parecido al estado de enamoramiento, parecía que se habían encendido “todas las luces” en mi interior. No encuentro otra manera de describirlo… En cuanto a las reacciones físicas, intentaré ser sutil diciendo que visité mucho los sanitarios durante aquellos días, tanto los de casa como ajenos… ¡Eso fue todo! Parecía estar atravesando un proceso de “limpieza” interior que ve vino muy bien, ¡todo se ha de decir! 😉
Me compré una camilla para masajes y comencé a practicar con mi marido -práctico ingeniero que jamás ha entendido lo de la medicina energética, pero que no duda en pedirme “un poquito de Reiki” cuando viene “herido de guerra” de su último partido de fútbol entre amiguetes…- También practiqué con mi hermano, mi madre y amigos a los que ofrecía sesiones gratuitas.
Comencé a hacer compatible el Reiki con mi profesión de entonces… Pero poco después aquel proceso de “limpieza” siguió su curso incluso a nivel profesional.
Un año después de mi primera iniciación, recibí el grado segundo de Reiki, del que os hablaré más adelante.
¡Que tengas una feliz semana!

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