Segundo grado de Reiki Tradicional Usui

Reiki 12
Foto de Lucía Molina

En la enseñanza Reiki tradicional Usui se recomienda un tiempo de transición entre un grado y otro. En cada persona puede ser distinto, pero suele ir bien dejar pasar unos seis meses entre cada iniciación. Esto es así porque en cada ocasión se produce un reajuste energético que necesita ser asimilado por la persona. Una vez más, se trata de integrar de manera armoniosa y equilibrada el flujo de Reiki que uno puede canalizar y evitar al máximo las molestias que un ajuste precipitado podría ocasionar.

También es más que recomendable -obligatorio, diría yo- practicar mucho en primer grado, ofrecer Reiki de manera respetuosa y no invasiva siempre que sea posible. Esto nos hace avanzar, familiarizarnos con la terapia y las propias sensaciones al aplicarla. Cada terapeuta encontrará su forma, su estilo, aun cuando sea uno el Reiki que se canalice. Cuanto más Reiki se de, mejor. Una amable advertencia: ofrece Reiki siempre que te sea posible y te lo soliciten, pero espera esa SOLICITUD. ¡Ir poniendo las manos a todo el mundo por ahí no es de recibo!

He observado que mis manos se preparaban con antelación, acumulando calor,-fenómeno que no deja de sorprenderme- poco antes de que alguien se me cruzara con la necesidad de recibir Reiki. En alguna de esas ocasiones he informado sobre la terapia y la he ofrecido como alternativa, pero nunca he insistido al respecto. Mi experiencia es que la gente suele responder positivamente al ofrecimiento, pero si alguien me ha pedido dejarla para otro momento o no recibirla no le he dado más vueltas al asunto. El respeto es uno de los pilares en que se debe basar toda práctica y el Reiki no es la excepción, por muy bueno y recomendable que lo consideremos.

Ésta es una de las muchísimas lecciones del camino del Reiki. Respetar y ser respetado. Consentir que cada cual tiene un camino y diferentes opciones. Aceptar el flujo de la vida y de todo lo que es en este momento.

El proceso de iniciación del Segundo Grado es similar al del primero, pero en esta ocasión la enseñanza pasa por saber trazar los tres símbolos tradicionales (Choku -Rey, Sei-Heki y Hon sha ze sho nen) de diferentes maneras durante las sesiones de aprendizaje. En la tradición no se permitía que el iniciado se llevara copia de estos símbolos a casa pues se creía que eran demasiado potentes como para ser usados sin conciencia. Los tiempos han cambiado afortunadamente también para la enseñanza Reiki y se ha visto que incluso entre los irrespetuosos los símbolos no pueden ser utilizados de manera nociva. Hoy en día encontrarás muchos libros donde puedes ver los símbolos trazados a la manera Kanji japonesa, siendo accesibles incluso para los no iniciados. Incluso podrás verlos en muchas páginas de Internet. Segun Diane Stein, una de las maestras referencia del Reiki hoy en día, es bueno que esto sea así. Ella atribuye el cambio de mentalidad a la necesidad de que el Reiki se difunda por el planeta y parece haber una evolución del propio sistema entre nosotros que no es nada casual…

La enseñanza lo que aporta es conciencia en el uso y apertura para los cambios que ello supone. Con la utilización de los símbolos de manera habitual en tus tratamientos a partir del segundo grado, verás un incremento en el flujo de energía. Se abren los bloqueos, sobretodo a nivel inconsciente, por parte de los pacientes. Y lo que a mi me resultó más espectacular y difícil de creer: podrás comenzar a realizar tratamientos a distancia. Yo asimilo esta posibilidad al uso de la oración. Si estás familiarizada con cualquier tipo de plegaria -independientemente de la creencia que albergues- podrás entender porqué el Reiki funciona incluso no estando la persona presente. Podrás decidir en función de tu persona y de lo que requiera el paciente si quieres seguir utilizando el Reiki de manera física, a distancia o ambas posibilidades. Mi experiencia me ha mostrado que las dos formas de transmitir Reiki son igualmente efectivas, pero personalmente me sigue gustando tener el paciente cerca y experimentar el flujo de manera directa.

Reiki no es la única terapia que reivindica el origen mental de muchos trastornos y enfermedades que suelen aparecernos en forma física. En el segundo grado se hace incidencia en ello y se permite acceder con más facilidad al plano mental para favorecer la mejora del paciente. Todo ello sigue realizándose de manera sutil, no agresiva, sin riesgo alguno a parte de algunas molestias. Siempre hay que informar al paciente de ello, avisar que pueden surgir reacciones emocionales y estar preparada para acompañarle en ese proceso.

Personalmente, el proceso de iniciación de segundo Grado fue el más “fuerte” en el sentido que en aquella época experimenté los cambios más profundos en mi vida “exterior”: cambio de profesión, maternidad, nueva orientación de mis valores, de mi pulso creativo… Muchas cosas se precipitaron y fluyeron con una velocidad asombrosa.

No tardé demasiado en darme cuenta que el Reiki me llamaba hasta recorrer la senda completa, que resultó ser un nuevo principio: el tercer Grado y la Maestría.

Os seguiré contando…

¡Feliz semana!

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