2018 sin propósitos

Foto: Andrea Bui

La ciencia  ha afirmado recientemente que cambiar un hábito es más difícil que mover una montaña. Hemos pasado de 21 días para instaurar un nuevo hábito a…66! Sí, así lo dice un reciente estudio. A nuestro cerebro le incomoda el cambio, porque todavía funciona a base de rutinas bien establecidas que nos economizan energía para “lo importante”. En realidad, es un mecanismo muy bien pensado, pero que resulta terriblemente lento cuando de cumplir un propósito se trata.

No te descubro la sopa de ajo si te digo lo infructuosas que resultan las listas de propósitos de fin de año. En el aire parece flotar un torrente de energía estos días que nos arrastra a sumarnos a la tradición, a hacer borrón y cuenta nueva. Hay algo positivo e incluso sano en ello. Comienza un nuevo año, una nueva oportunidad de hacer las cosas bien… Pero ¿cuántos de tus propósitos se han realizado en las listas que escribiste en tus fines de años pasados?

Déjame adivinarlo: cumpliste sólo aquellos en los que el entusiasmo te obligó a trabajar… e incluso otros que no calculaste y en los que no pusiste esfuerzo alguno, pero que simplemente “ocurrieron”. Fueron regalos del destino.

Yo descubrí hace ya un par de años que los deseos que se cumplían NO TENÍAN MÁS REMEDIO QUE CUMPLIRSE, porque la fuerza de mi pasión era lo que los hacía realidad.  Y si alguno de aquellos sueños en mi lista no se realizaba,  era porque mi atención, mi energía, se desviaba hacia otras cosas que consideraba en realidad más importantes.

También descubrí que la lista más poderosa que podía hacer para cambiar mi vida era ésta: LA LISTA DE AGRADECIMIENTOS.

Te lo he comentado en alguna ocasión. La Gratitud es una de las herramientas, por decirlo de algún modo, que he probado más útiles para la transformación y la mejora personal. Forma parte de mi entrenamiento Mindfulness  diario  escribir en una libreta una o más cosas por las que estoy agradecida. Es mi Diario de Gratitud.

Me llegó recientemente la newsletter de Oye Deb, donde nos propone un ejercicio similar para este fin de año. Ella suma a la agradecimiento una lista de logros, porque es lo que va a hacer que vibres más alto, a potenciar tu autoestima hasta el punto de prepararte para lo mejor.

El año pasado ya hice una lista que puedes consultar aquí. Resumía todas aquellas cosas que agradecía haber vivido y disfrutado durante el 2016. Hoy voy a hacer lo mismo y a seguir el consejo de Débora Marín, sumándole los logros alcanzados durante el 2017.

En este año que acaba, doy las Gracias de todo corazón…

  • Al curso 25 días para los Milagros, conducido por mi buena amiga Íciar Piera, que ya a principios del 2017 me puso “a tono espiritual”. Me siento orgullosa de haber completado el curso y haber instaurado nuevos hábitos en mi vida desde entonces.
  • Al  imperfecto sistema público de asignación de plazas escolares… porque negándonos una plaza en una escuela pública de calidad para nuestra hija, nos condujo a la escuela concertada donde ahora Èlia cursa segundo de Primaria, una escuela que cuida los valores espirituales, con una metodología innovadora y un equipo humano de primera que nos ha acogido con Corazón. Me siento satisfecha por haber tomado esta decisión y superar el miedo al cambio. Esto también ha sido una enseñanza vital para nuestra hija.
  • A la oportunidad de seguir trabajando en el centro público donde trabajo, de desplazarme cada día en bicicleta a un lugar agradable cerca de la playa de Barcelona, manteniéndome en forma de paso. Me siento satisfecha de mis alumnos, de su entusiasmo y motivación y de los progresos que hacen. Ellos son los que me hacen maestra.
  • Por tener la oportunidad de aprender Japonés. Descubrir una cultura fascinante y una lengua única.
  • A las personas que me mostraron caminos equivocados, aquellas que he apartado de mi experiencia conscientemente y a las cuales doy libertad para volar en sus propios cielos. Esas personas me enseñaron cómo ser más auténtica.
  • A los maestros y maestras espirituales que me encontrado o reencontrado durante este año: me mostraron cómo organizarme mejor, cómo seguir la voz de mi corazón, cómo mejorar mi salud y mi alimentación, cómo ser íntegra y responsable con mi propio propósito. A los ángeles que me han acompañado y me siguen acompañando: GRACIAS!
  • A los malestares e indisposiciones que me hicieron valorar el silencio del cuerpo y el don de la buena salud. La enfermedad me hizo descubrir métodos, hábitos y maneras de nutrirme nuevas para recobrar la salud y vibrar más alto.
  • Por disfrutar de nuevo de unos días en el paraíso, en Menorca. Después de todos estos años, sigues siendo todo un cargador de pilas para mi ánimo. Gracias por acogerme a mi, a mi familia y a mis amigos tan cálidamente.
  • A las Blogirls por su continua inspiración. Estoy orgullosa de haber llegado hasta aquí de su mano, de haber colaborado con un proyecto tan bonito. Doy gracias por habernos reencontrado en nuestro Meeting de Diciembre, de haber disfrutado de una velada mágica en  Can Candi, un rincón precioso de El Berguedá.
  • A las Floretes, mis amigas de corazón, maestras, madres y mujeres valientes. Gracias por estar siempre ahí, incluso en la distancia, por vuestro encanto, generosidad y  entusiasmo.
  • A mi  familia, al Amor Incondicional que me nutre cada día a través de mis compañeros espirituales, en este mundo y al otro lado.
  • Al Mundo Sencillo, el lugar donde regreso una y otra vez, mi Hogar. ¡Te adoro, Mundo Sencillo!
  • A todo lo que deseé y no se cumplió para mi propio bien.

LA PALABRA MÁGICA PARA EL 2018: FLUYE!

El pasado año la palabra que me guió fue FOCO. Sentí intuitivamente que la energía de esta palabra era la adecuada. Había dispersado fuerzas y energías, malbaratado talentos. Mi alma reclamaba volver al centro. Practiqué Mindfulness y un depuración a conciencia de lo superfluo para centrarme en lo IMPORTANTE. Decidí reorganizar mi tiempo y dedicar mi atención a una cosa cada vez, una tarea cada vez. Así conseguí avanzar mucho en mi novela, por ejemplo, aunque no he logrado acabarla como me había propuesto. También volví al entrenamiento del NO: el no agradecido y amable que nos hace dignos de respeto. El NO que permite que el SÍ de nuestra autenticidad se manifieste. Me fijé en lo que comía, en lo que me nutría tanto por la boca, como por la piel o el aire. Así comencé a elegir alimentos nuevos, cosméticos naturales,  nuevos hábitos y entornos.

Ahora este FOCO se ha integrado a mi experiencia  y seguirá trabajando internamente para mi bien.

Este año mi ser interno me ha guiado a una nueva palabra: FLUYE!

Fluir, navegar sin imponerme a la corriente. Aprovecharla en mi propio beneficio. Bendecir el instante y los dones recibidos, aquellos que siempre he deseado y los que se presentan como un regalo. Seguir el curso que me lleva incluso a través de las tormentas, segura de que el viento me conduce a buen puerto o a lugares insospechados. Adaptarme a los cambios y a los imprevistos, dejar la puerta abierta a lo inesperado.

Te animo a hacer tu propia lista de Agradecimientos y Logros y a contarme aquí qué tal te va con ella, o si lo has hecho en alguna otra ocasión, cómo cambió tu percepción de las cosas, tu autoestima y tu estado de ánimo centrarme en la Gratitud más que en los deseos.

Espero que este 2018 sea un año luminoso para ti.

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2 respuestas a “2018 sin propósitos”

  1. Gracias Imma 😍
    Magnifico leerte!

    1. Gracias a ti, Ramona, por ser como eres! Espero que el 2018 sea un gran año para ti, guapa! Un beso al guapísimo Roc, que cada día se parece más a ti!😘😘

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