Monitoriza tus nuevos hábitos

foto: Stil para Unsplash

Hola de nuevo, después de un largo parón de… ¿tres meses? Si aún sigues ahí, eres de esos seguidores que ni se compran ni se venden, ¡simplemente se adoran!

¡Gracias por reencontrarte con S.F.B.!

No he estado de parón, ni mucho menos, en otros aspectos de mi vida. Muy aplicada en sanar y en sanarme . Tengo un problema de salud, un dolor abdominal, desde hace tres meses al que los médicos no han sabido o podido dar diagnóstico y una anemia con visos de convertirse en crónica, entre otras cosas. De momento, mi únicos tratamientos son la osteopatía -que me aplica Odalie, una buena osteópata de Barcelona- y el Reiki -autoreiki- y he mejorado un poco, porque el dolor llegó a ser insoportable. Estuve un par de semanas “out” del trabajo, a punto de ser operada -una larga historia de negligencia médica…- pero ahora ya me he arremangado para acometer las evaluaciones de final de curso… ¡Casi estamos ahí!

En las stories de mi Instagram personal pregunté si apetecía un post sobre nuevos hábitos y cómo instalarlos definitivamente en nuestra vida. Así que como el resultado fue al 100% que SÍ, aquí estoy cumpliendo con lo prometido.

A todas nos ha pasado -y nos pasa-. Queremos adquirir un nuevo hábito que sabemos será positivo para nosotras -ya sea salir a correr cada día, comer sano, meditar o ponerte a escribir “por fin” ese libro que hace tiempo te ronda por la cabeza-. Se han hecho estudios sobre el tiempo que necesitamos para establecer un hábito de manera sólida – tan sólida como para echarlo a faltar, como cuando notas que necesitas lavarte los dientes-. Algunos dicen que veintiún días, otros que sesenta y seis… Sea como sea, no nos engañemos, adquirir un nuevo hábito y mantenerlo cuesta.

Aquí voy a compartir contigo una pequeña pero efectiva técnica que yo estoy aplicando a mis propios hábitos.

¿Por qué cuesta tanto mantener un nuevo hábito?

Nos movemos en nuestra zona de confort. Tenemos un tiempo limitado, pero que es elástico -y Einstein decía que incluso relativo-. A veces me sorprendo a mi misma con lo productiva y eficiente que soy los días en que dispongo de poco tiempo y de muchas obligaciones… Y otras veces, me autoflajelo por las pérdidas de tiempo -llámense “ladrones de tiempo”– y los asuntos que sigo postponiendo sin piedad, aun cuando sé lo mucho que podría significar para mí o marcar la diferencia en mi vida acometerlos.

Salir de la costumbre cuesta, porque estamos programados para mantenerlas por nuestra propia supervivencia. A nuestro cerebro le encantan las costumbres y automatizar los hábitos, es una cuestión de ahorro de energía -lo que nos puede salvar la vida también, dicho sea de paso-. Cuando un nuevo hábito pugna por establecerse, ha de “convencer” a nuestro cerebro de que aquello vale la pena, merecerlo. Porque tendrá que encontrar su hueco entre las otras rutinas, y romper el esquema, de alguna manera.

Además, la baja autoestima, o un exceso de perfeccionismo, también frenan la motivación para dedicarnos a un proyecto al que debemos dedicar tiempo periódicamente, es decir, nos impiden establecer el hábito de focalizarnos en el trabajo sobre ese proyecto (escribir un libro, por ejemplo… puedo dar fe de ello.)

¿Alguna idea?

Aquí te traigo una que personalmente estoy implementando desde hace meses. Y debo decir que, salvo en lo que a escribir se refiere -tengo que encontrar otra técnica para ello… sigo buscando- ha sido muy efectiva para establecer el hábito de meditar, de darme Autoreiki y de practicar la Gratitud a diario.

Es el “Habits Tracking” -seguimiento de hábitos-, un cuadro donde cada mes, en uno de los ejes, establezco en qué hábitos quiero trabajar a diario, y en el otro, los días del mes. Cada día que pasa, normalmente después de cenar, dedico unos minutos a valorar si he practicado ese hábito y a escribir una línea en mi Diario de Gratitud (que es otro de los hábitos que estoy adquiriendo). Entonces, pinto el recuadro de la coordenada día/hábito. Al cabo del mes, puedo observar si he cumplido con los hábitos, si hay algún hábito que no encaja, si hay otro que ya tengo más establecido, etc… Reflexiono y me propongo cambios.

Un consejo: suele funcionar mejor si te dedicas a un hábito cada mes y después, poco a poco, vas incorporando otros hábitos. “Keep it simple”, como dicen los ingleses, mejor enfocarse en poco y progresivamente ir ampliando el marco. Yo, por ejemplo, he ido incorporando hasta cinco hábitos, y abandoné el seguimiento de la escritura porque con esta técnica no me estaba funcionando. Ahora estoy trabajando en ponerme una especie de “horario laboral” para acometer ese libro que siempre quise escribir, en lugar de hacer el seguimiento con el cuadro de hábitos.

foto: stil para unsplash

En la foto que ilustra este post podeis ver cómo lo hice. Dedico una página de mi cuaderno de trabajo personal, una especie de Bullet Journal que complementa mi agenda. Me gusta mucho trabajar en papel, aunque me encantan las herramientas informáticas. Hay una conexión neuronal entre nuestras manos y nuestro cerebro y el hecho de escribir moviliza muchos más recursos internos que teclear. Por ello, para cualquier trabajo personal que estes realizando, te recomiendo la escritura sobre papel: resulta mucho más efectiva.

Si pinchas aquí abajo podrás descargarte la plantilla para hacerte tu propio cuadro de hábitos.

Te recomiendo también que leas el post sobre el Kaizen, una técnica japonesa para aumentar nuestra productividad y el foco tanto en tareas como en hábitos.

Y tu, ¿tienes algún recurso especial para hacer el seguimiento de tus hábitos? ¿Qué es lo que te ha funcionado y qué no? ¡Me encantará saberlo!

Que tengas una bonita semana.

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